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El Credo del Optimista



Yo ME prometo

Ser tan fuerte que nada perturbe mi paz mental

Yo ME prometo

Hablar de salud, felicidad y prosperidad a cada persona que encuentre en mi camino

Yo ME prometo

Hacer sentir a mis amigos que hay algo especial en ellos

Yo ME prometo

Ver el lado luminoso en todo y hacer realidad mi optimismo

Yo ME prometo

Pensar solo lo mejor, trabajar solo para lo mejor y esperar solo lo mejor

Yo ME prometo

Ser tan entusiasta con respecto al exito de los demas como del mio propio

Yo ME prometo

Olvidar los fracasos del pasado y concentrarme en los logros del futuro

Yo ME prometo

Llevar una expresión alegre todo el tiempo y regalarle una sonrisa a cada criatura viviente

Yo ME prometo

Dedicar tanto tiempo a mejorarme a mi mismo que no tenga tiempo para criticar a otros.

Yo ME prometo

Ser demasiado grande como para preocuparme, demasiado noble como para enojarme, demasiado fuerte como para tener miedo, y demasiado feliz como para permitir la presencia de los problemas.

Yo ME prometo

Pensar bien de mi mismo y proclamar este hecho al mundo, no en alta voz, sino con grandes obras

Yo ME prometo

Vivir en la fe de que el Universo está de mi lado, mientras yo me conserve fiel a mi mismo.

Chistian D. Larson,
este texto apareció por primera vez en su libro
"Your Forces and How to Use Them"
de 1912


Para ser fuerte

No veas en los obstáculos una fuente de problemas, descubre en ellos la oportunidad de superarte y enfréntalos con valentía.


Un día, una pequeña abertura apareció en un capullo; un hombre se sentó y observó a la mariposa por varias horas, mientras ella se esforzaba para hacer que su cuerpo pasase a través de aquel pequeño agujero.

En tanto, parecía que ella había dejado de hacer cualquier progreso. Parecía que había hecho todo lo que podía, pero no conseguía agrandarlo. Entonces el hombre decidió ayudar a la mariposa: el tomó una tijera y abrió el capullo. La mariposa pudo salir fácilmente, pero su cuerpo estaba marchito, era pequeño y tenía las alas arrugadas.

El hombre siguió observándola porque esperaba que, en cualquier momento, las alas se abrieran y estirasen para ser capaces de soportar el cuerpo, y que éste se hiciera firme.

¡Nada aconteció! En verdad, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con un cuerpo marchito y unas alas encogidas. Ella nunca fue capaz de volar.

Lo que el hombre, en su gentileza y su voluntad de ayudar no comprendía, era que el capullo apretado y el esfuerzo necesario para que la mariposa pasara a través de la pequeña abertura, era la forma en que Dios hacía que el fluido del cuerpo de la mariposa, fuese a sus alas, de tal modo que ella estaría lista para volar,una vez que se hubiese liberado del capullo.

Algunas veces, el esfuerzo es exactamente lo que necesitamos en nuestra vida. Si Dios nos permitiese pasar por nuestras vidas sin encontrar ningún obstáculo, nos dejaría limitados. No lograríamos ser tan fuertes como podríamos haber sido.

Nunca podríamos volar.

Pedí fuerza y Dios me dio dificultades para hacerme fuerte.
Pedí sabiduría y Dios me dio problemas para resolver.
Pedí prosperidad y Dios me dio cerebro y músculos para trabajar.
Pedí valor y Dios me dio obstáculos para superar.
Pedí amor y Dios me dio personas con problemas a las cuales ayudar.
Pedí favores y Dios me dio oportunidades.

Yo no recibí nada de lo que pedí.
Pero he recibido todo lo que necesitaba.


Vive la vida sin miedo, enfrenta todos los obstáculos y demuestra que puedes superarlos.