Reflexiones a la Vida


Cuando eras niño, la vida, te parecía un paseo.

Pero un día golpearon, y al abrir la puerta, te encontraste con el tiempo y su amigo los años.

Y viste que en la vida, no todo es un paseo, ni un lindo cuento.

Aprendiste a no compararte, a decir no quiero y te animaste a ser distinto.

Al ir caminando muchas veces tropezaste, quizás por tus errores, o la incomprensión de la gente.


Pero lo más importante, no te rendiste y LUCHASTES.

Porque sabias que muchas veces, el éxito, es el fracaso al revés.

Y detrás de un logro hay otro desafío.

Y que más allá de acumular conocimiento y bienes materiales, lo que te hace realmente rico y valioso, es esa parte de adentro.

Eso que no todos ven. Esas pequeñas cosas del día a día que te hacen crecer y dejar una huella como persona.

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